El capitán Benjamin Willard se encuentra inmovilizado por el miedo en una oscura habitación de un hotel de Saigón. Al poco tiempo, es requerido para llevar a cabo una peligrosa misión: debe remontar el río y adentrarse en Camboya para encontrar a un oficial norteamericano que ha organizado su propio ejército. Su objetivo es matar al coronel Kurtz. Willard comienza el arriesgado viaje a bordo de una pequeña lancha con otros cuatro hombres a bordo, que desconocen el verdadero carácter de la expedición.
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Kerensky | 2007-09-29 14:12 | Mi película favorita.
Mi película favorita. Cuando una película es la favorita de alguien, todo lo que tiene de fallos, uno lo ve como aciertos. Así que adelanto ya que tiene un 10.
Y ahora, la comento, aunque no se muy bien por donde empezar; bueno, por el principio, por la novela de Conrad; con un principio así, era fácil que la cosa saliera mal, al no quedar a la altura. La novela de Conrad habla de la pérdida de humanidad de un hombre civilizado, e incluso brillante, en un contexto de completa falta de reglas; las colonias africanas de antes de ayer se convierten en el Vietnam de ayer, y un empleado de la Compañía de Indias se convierte en un coronel del ejército americano; en la transformación la historia gana; Marlon Brando es un Kurtz perfecto. Su locura es desconcertante; a ratos es horriblemente cruel, a ratos increíblemente benevolente y amoroso. Pero eso es el final; de camino, el capitán Willard va subiendo por el río, y allí hay otra lectura bien distinta; dos lecturas, creo.
La primera es la actitud de la autoridad colonial ante el hombre que se ha convertido en su enemigo; como rompe sus propias leyes en la persecución de la indisciplina y de una grandez intlectual independiente de sus propias directrices. Pero creo que esa es una lectura menor.
Para lo que vale esta película es para hacer un análisis de la guerra "desde dentro"; creo que eso es lo que quema a la mayoría de la gente; es un película larga, y a ratos bastante lenta. Yo la entiendo mas bien como una sucesión de capítulos en los que cada detalle está muy cuidado, una sucesión de capítulos al final de cada uno de los cuales hay una moraleja, o mejor dicho una "amoraleja"; porque cada uno de ellos es un escalón mas a la hora de retratar la falta de moral inherente a los conflictos bélicos. En este sentido, creo que la versión redux de la película la mejora un montón. Los nuevos "capítulos" no tienen menos calidad que los anteriores, y profundizan y dan nuevas lecciones acerca de lo que pasa. La confirman como obra maestra.
Al principio de la película todo parece bien atado y bajo control; lo único amoral, caótico y descontrolado es el alma de Willard, que se pudre en Saigon a la espera de una misión. El cuartel general es un lugar bien ordenado y que atiende a reglas, como debe ser en el ejército. Willard se sube en la lancha y empieza a navegar río arriba, metiéndose en la guerra; una guerra que es caos, falta de control, locura y operaciones brillantes que fracasan miserablemente, convirtiéndose en "ruido" en forma de hombres que se matan en medio del barro. La naturaleza humana, el miedo, el egoísmo, la lujuria, la vagancia y la estupidez terminan destruyendo al ejército, y solo los oficiales que, como Killgore, saben aprovechar lo peor de esta naturaleza en su favor, tienen éxito en sus misiones. El clímax de esta espiral degenerativa llega con Kurtz; se acaba la racionalidad y la planificación: Solo queda la naturaleza humana en una de sus formas mas abyectas, la adoración ciega a una divinidad.
La historia está extraordinariamente bien contada, con un sentido del ritmo (del ritmo lento) excelente; y con una ambientación, una estética, unas interpretaciones y un instinto para la metáfora visual constante y púramente circunstancial (una vaca arrastrada por un helicóptero, un bombardero estrellado, un correo en un frente que no sabe como volverá a la base...)
que te dejan hipnotizado, como drogado, delante de la pantalla.
La mayor experiencia cinematográfica de mi vida; dije un 10, y lo repito.