WALL-E es el último mini-robot de la Tierra. Por culpa de la contaminación, la Tierra está cubierta de basura, y para limpiarla los habitantes dejaron el planeta e instalaron millones de robots como Wall-E para limpiar el mismo y rehacer un mundo habitable. Sin embargo, la programación de estos robots falló, con la exepción de Wall-E.
Si hay algo que me entristece es la profunda decepción que he ido sufriendo lentamente con Pixar. Ese doble camino en el que mientras se va hacia arriba en lo técnico vamos para abajo en cuanto a lo narrativo podría haberse dado de muchas y diversas maneras, a estas alturas estamos acostumbrados a todo. Lamanetablemente Pixar a elegido tender a Lo de Siempre, favoreciendo el estancamiento, la necrosis en lo tópico, lo políticamente correcto y en general el maquillaje de Lo Mismo como algo aparentemente fresco.
En lo formal no hay nada que reprochar, la factura técnica, el exquisito mimo en el diseño de los personajes, esa constante de meter chistes para adultos, dobles sentidos y "homenajes" sigue ahí presente. Es en lo material, en las historias que construye en donde estrepitosamente vamos cayendo hacia lo anodino, lo olvidable.
Porque Pixar ha olvidado que lo Substanicial es Lo Que Se Cuenta, y en ese sentido la cosa va apestando que es cosa mala, porque Siempre Se Cuenta Lo Mismo.
Tengo la sensación de que las pelis de Pixar han ido construyéndose progresivamente con el molde de realizar un dossier de prensa interesante. Uno puede decir que la peli es entretenida, que encantará a niños y padres, que ilustra a los jóvenes en los peligros de la uniformidad, la vagancia, la progresiva dependencia de nuestras comodidades, el delegar las decisiones en la comodidad del automatismo... Que si el amor es Sagrado y lo Mejor de la Vida, que la Libertad es lo que nos define y motiva justamente a ejecutar el amor.
Vale, sí.
Lo que Disney lleva años haciendo. Gracias a Dios sin música.
En Toy Story únicamente se nos contaba una historia de amistad, la pertenencia a un colectivo sencillo en función al recibir antes que dar. Pero de un modo encantadoramente sencillo, sin aspavientos, sin tener que ser también espectacular en lo moral.
Porque el problema de Wall-E es que todo lo bueno está devaludado, todo es light y por ello mismo uno no puede menos que ver una gigantesca máquina de venta de merchandaising (jejeje), comida industrial para niños, hamburguesas y nada más. Claro que parece que todos salimos ganando algo más.
Pero sucede que no puedo creer que un niño aprenda de todo ese Buenismo Light, al final la saturación de ese tipo de mensajes tan suave como inútil sólo sirve para vender juguetes y videojuegos, pero la humanidad necesaria para que el arte se distinga con lo que es meritorio de él está completamente ausente. LEjos estamos del poder humanista del mejor Miyazaki (olvidemos la repugnante, vergonzante y falsa adapatación de Terramar, tan indigna como lo peor -que es lo mismo que decir lo mejor- de Disney.
Soy de la creencia que a los niños no hay que adoctrinarlos ni convencerlos, por lo que todos los intentos de vender como "maquillaje" lo que a todas luces es una mentira pura y dura no tiene ningún valor pedagógico más que generar nihilismo. Los valores morales supuestamente deseables han pasado a ser otra cosa, desde su apariencia esconden la realidad más pura y dura: venden, dan dinero.
Los niños no se haran mejores ni peores viendo este cine, a la larga se haran indiferentes.
Por fortuna el vacío que producen películas como estas se redimen un poquitin con los cortos previos a las mismas: con el tiempo acaban no obstande de dar mucha tristeza, puesto que la frescura inicial de Pixar queda relegado a lo que menos se publicita y se habla.
Precisamente por no querer "ilustrar" ni proclamar buenismo aún hay en ellos algo del arte que a todas luces ha muerto.
Rhapsody | 2008-08-14 07:24 | Esto sí es CINE ANIMADO
AVISO HAY SPOILERS
“El cine animado ya no sólo es de animalitos que hablan”
(Andrew Stanton, director de Wall-e)
Vaya, vaya, vaya… estos de PIXAR no paran, parece que después de que compraron a Disney (si, leyeron bien, compraron a Disney, de hecho Disney hasta les dio dinero para que lo compraran cuanto antes jaja) la libertad creativa ha quedado suelta, bueno ya lo estaba en la compañía de la lamparita, pero con Walle-e se han aventurado en una maravilla cinematográfica de la ciencia ficción mas clásica (amantes del Hard no le busquen por aquí) con resultados para quitarse el sombrero.
La película esta estructurada en dos partes claramente diferenciadas. En la primera tenemos toda una estupenda recreación del mundo postapocalíptico en el que Wall-E se desempeña y conoce a Eva, una estilizada y avanzadísima robot que provoca la fascinación de nuestro entrañable amiguito de ojos enormes (que por cierto, su diseño recuerda muchísimo al Johnny Five de Short Circuit, la película ochentera de John Badham) para de ahí encontrar realmente un sentido a su humanizada existencia.
Esta mitad esta narrada de manera prácticamente impagable, prácticamente sin diálogos, (todo esta basado en las movimientos, gesticulaciones, ocurrencia y desvanecías de Wall-E, la cucaracha y Eva) nos adentraremos en que tanto hace Wall-E en la tierra y su posterior encuentro con Eva y a su vez la misión de ella en la tierra.
Animación, fluidez narrativa, música, manejo de gestos, silencios y comicidad, hacen de esta primer acto una delicia cinematográfica.
La segunda parte, nos vamos al viaje interestelar de Wall-E por recuperar a su amada. Aquí es cuando entramos a los terrenos más propios de la mejor ciencia ficción. La humanidad, ha llegado al punto mas absurdo de comodidad tecnológica, olvidándose de su propia esencia, su contacto con el otro, su reflexión e invitación a preguntarse ¿Quiénes somos? ¿Hacia donde vamos? ha quedado en el total olvido de esa asfixiante comodidad que ellos mismos crearon. Los humanos, hombres y mujeres, cual bebes grandotes, se han convertido en una patética masa de conformismo y enajenamiento de su propia colectividad humana y su contacto con el otro (mmm no sé porque “inexplicable razón” todas las redes sociales y esos programitas de mensajeria instantánea rondaron en mi cabeza todo el metraje) se nos ha olvidado ver las estrellas, chapotear en el agua, sentir el contacto con el otro y maravillarnos por lo que nos rodea en el enorme universo.
Las peripecias y desventuras de nuestro protagonista siguen de lo más divertidas, los diálogos aparecen un poco más y tenemos un más que claro homenaje a 2001: Odisea En El Espacio.
Algunas secuencias son memorables, tales como: todo el viaje alrededor de la nave espacial entre Wall-E y Eva utilizando un extinguidor como motor de propulsión con una música bellísima de parte de Thomas Newman o la misma llegada de Wall-E a la nave quien a pesar de su aparente ingenuidad, se metera hasta la cocina para nunca dejar a Eva o la misma emotiva secuencia en que Eva proyecta su memoria y ve todos los cuidados y atenciones que recibió en la tierra de Wall-E. Además ese robot que no para de limpiar y limpiar esta simpatiquísimo.
Quizás, la obra hubiera quedando redonda si el final hubiera sido que Wall-e jamás se vuelve a arreglar pero vamos, tampoco se trata de poner a todos a llorar en la sala de cine.
Wall-E ha resultado es una película emotiva, hermosa, reflexiva y divertisíma, que se instala como el filme animado del año (a menos que Miyazaki diga otra cosa) una de las mejores películas que se verán en la cartelera y para rematar, el mejor filme de ciencia ficción de todo el 2008.
Puntuación: 8.5/10
P.D, A sí, la calidad de animación: PERFECTA. Pero es lo de menos, lo importante es que Pixar sí se dedico a contarnos ¡algo!