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Mientras Europa duerme: de cómo el islamismo radical está destruyendo Occidente desde dentro

Mientras Europa duerme: de cómo el islamismo radical está destruyendo Occidente desde dentro

Mientras Europa duerme: de cómo el islamismo radical está destruyendo Occidente desde dentro (0/10)


Título original: While Europe Slept: How Radical Islam is Destroying the West from Within
Autor: Bruce Bawer
Género: Ensayo
Saga:
Año Copyright: 2007
Premios:

La pugna por el alma de Europa es hoy tan dramática como lo fue en la década de 1930. Entonces en Weimar (Alemania), los principios de la civilización política occidental fueron erosionados hasta hacerlos casi desaparecer. Hoy, afirma Bruce Bawer, Europa se halla en un nuevo “momento Weimar”, una nueva crisis desatada por la amenaza del islamismo radical. Numerosas comunidades islamistas dentro de Europa amparan y extienden esta amenaza yihadista, y promueven un orden político y social incompatible con las democracias occidentales. Sin embargo, como en la Europa que quiso apaciguar a Hitler, son pocos los políticos, los intelectuales y los medios de comunicación que no cierran los ojos ante la gravedad de este envite. Como Winston Churchill, cuando en 1939 alertó de lo que estaba ocurriendo mientras Europa dormía, Bawer sacude nuestras conciencias para despertarlas antes de que sea demasiado tarde.


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Nebulos | 2010-09-10 19:41 |  Pero, ¿a qué viene todo esto?

¿Habéis leído el libro?
Si no es así, me parece una falta de respeto a quien hace un comentario sobre el mismo, cita pasajes textuales y los cuelga para que conozcáis su opinión sobre el mismo, SOBRE SU CONTENIDO.
Rogaría, si no es así, al administrador, que borre mi reseña y todas mis referencias en este libro, ya que os molesta tanto.

PD: Os diré que el autor del libro tiene su sitio oficial, escribirle allí, y explicarle en qué basáis la muerte de de tantas mujeres lapidadas, EN EL SIGLO XXI, incluso en Marsella, Francia; de tantas mujeres a las que se le practica la ablación, de tantos asesinatos de honor en Europa, de tanto... de eso podéis hablarle a él, no en el comentario de un libro.

Knut | 2010-08-30 08:59 |  La mejor manera de no

La mejor manera de no mirarse las vergüenzas es encontrarse un enemigo lo suficientemente diferenciado. Nosotros para no tener más cuitas que el describir y quejarnos de su maldad.

¿Cuáles son los valores occidentales?¿Alguno de ellos tiene que vere con el Colonialismo, la Evangelización del Puño, los Legionarios de Cristo, los Testigos de Jeovah?

¿Tambien es la culpa del islamista esta crksis, las bombas atomicas lanzadas sobre ciudades japonesas, en las muertes de civiles, en el timo de la gripe B?

¿por qué debo tener mas miedo a un islamista que a un banquero? el nazismo es europeo no aleman ni muy distinto de la hablacion.

¿Está la mujer respetada en occidente, tienen algo que ver nuestros dormidos valores con el continuo asesinato de esposas?

Aqui se ensañan basuras como el reiki o la homeopatía en las universidades, se alucina con unos rechos humanos que no publicitan en absoluto la obviedad de que tu cuenta corriente es quien genera la dignidad humana y no unos Derechos Humanos que se incumplen continuadamente por sus promotores. La democracia no puede ser un valor a destacar si no incluye una autocrítica, pero esta, como toda auto inspección acaba por deslizarse encontrando un oponente, un enemigo cuyas faltas impida ver el bosque de las nuestras.

El periodismo ha sido mentiroso dedsde siempre, como las diversas iglesias occidentales se ha acogido al poder, a la obsesion por llevar las riendas hasta acabar por creer de suyo que estas siempre han sido nuestras, que Dios, el Verdadero, aquel que se encuentra tras un rio de sangre, de opresión y lejania de cualquier caridad.

Nuestro Occidente se vertebra tras una Biblia dual, que igualmente acoge el Ojo por Ojo, que el poner la otra mejilla, en donde el pueblo es siempre mejilla y donde las invasiones y guerras parten del legitimo Ojo divino, el que nos soporta, el que ha estado por siempre en los billetes del Imperio; como la otra mejilla, el victimario, la caridad de salon que justifica que todo quede igual. Democracias que impiden el desarrollo de afines en los vecinos, que expulsa a patadas al Otro, al diferente. Así al beber de las bondades democráticas es el enemigo el que las critica, no es posible el analizar con insistencia la propia naturaleza porque entre tanto te comen los anti-ti.

Ver a una mujer con la cabeza tapada, con su clitoris extirpado, violada,es un horrorterrible, como el verlas todo de negro, entregadas a un silencio impuesto, a una negacion de si y la realidad. La defensa a ultranza de la vida mientras se desprecia continuadamente, se esconden los abusos de la curia mientras esta analiza al detalle los pecados ajenos, incluso se ve en la potestad de limpiarlos.

¿Me quedo con aquello que decía Kant de que una acción moral lo era en tanto que no escondiera interés y se actuara a una ley del deber ser universal, o con una Santa que en la india salva cuerpos con una mano y evangeliza por otra?

Mi problema es que no puedo evitar ver nuestra historia, que conozco lo suficiente del pensamiento Occidental como para serme imposible el mirar para otro lado, por eso sigo preguntanfome ¿cuáles son los Valores Occidentales?

¿Se puede en occidente criticar la democracia sin ser señalado como un facha, un nazi, un musulman o antioccidental como pecado?

Tachamos lo radical de extremista, porque no queremos saber nada de raices, pero a mi me acojonan los catolicos, protestantes, judios, budistas tibetanos, testigos. Jeova, legionarios de cristo, opusinos, practicantes de rreiki, homeopatas tanto como los islamistas "radicales", en fin me asutan tanto Los Nuestros como Los Otros, todos dados a tirar piedras sin estar libres de pecado.

Anónimo | 2010-08-30 10:04 |  La mejor manera de no

Bien, gran parte de tu crítica es contra todas las religiones. Estoy de acuerdo con ello.
Por otra parte, criticas la Democracia como sistema político. Me parece bien, en Democracia, al menos, cualquier ciudadano tiene derecho a hablar sobre ello. Te recuerdo que no es así en las teocracias, donde suele haber una censura muy fuerte y poca o ninguna libertad de prensa (podemos hablar largo y tendido sobre esto, pero creo que no es el tema que nos ocupa).
Desde luego que no es lo mismo que un marido/novio asesine a una mujer, delito por el que será castigado (otra cosa serán las motivaciones que han llevado a este asesinato), que lapidar a una mujer por ser supuesta o realmente adúltera. Creo que puedes ver claramente las diferencias.
De acuerdo contigo en todas las barbaridades que ha cometido Occidente (por otra parte, ¿qué pueblos no han cometido alguna?), pero te recuerdo que los Derechos Humanos no son ninguna tontería, así como todas las declaraciones de derechos posteriores. Con dificultades, incluso parcialmente si quieres, rigen la vida de Occidente. Desde luego que he podido notar la diferencia de vivir una dictadura y de vivir en una democracia. Por otra parte, no eres objetivo, puesto que contra las barbaridades de Occidente no has opuesto ninguna de sus virtudes.
Con todas las tremendas imperfecciones que el sistema de vida occidental tenga, yo me hago una simple pregunta: hoy por hoy, ¿que sistema social ha creado mas bienestar, donde han avanzado mas las ciencias, donde hay mas adultos con educacion, donde puede desarrollarse mas un ser humano como persona?. Yo lo tengo claro. Me quedo, principalmente, con la herencia de la antigua Grecia.

Knut | 2010-08-31 07:25 |  Mi crítica no es contra las

Mi crítica no es contra las religiones, sino con el hecho de que estas son fundadoras del pensamiento occidental, de hecho las creo más condicionantes que nuestra herencia griega. Está bien hacerse publicidad al respecto, pero basta conocer un poco aquella cultura para ver más rasgos discordantes que coincidencias, si acaso debemos más a Roma y su imperio.

Te confieso que en realidad no suelo entender las cosas de la manera que habitualmente se presentan, por ejemplo, la cacareada libertad de prensa la veo como libertad de comercio más que de información veraz, o desinteresada. En los años que llevo leyendo prensa no he encontrado más que un batiburrillo de intereses comerciales o de poder, un sesgo consciente que poco tiene que ver en valores a lo que habitualmente se ensalzan como tales.

Es usual que una cultura te venda Valores como si estos fueran concordantes con una realidad bondadosa, son Valores de suyo Buenos. Sin embargo esto está lejos de ser, moralmente así. Los derechos humanos son un buen titular, una metahistoria de redención que nos hace sentirnos buenos por lo mucho que hemos conseguido, de hecho nos sirven perfectamente para compararnos con las culturas que tradicionalmente hemos sentido como inferior a la nuestra. Mirad que Buenos somos con esos derechos inalienables que los Demas No Complen, ni reconocen. Y aún así nuestra historia reciente como culturas democráticas nos enseña el enorme esfuerzo por que otras culturas sean lo menos democrática posible. Nicaraua, Chile, México, Colombia, Cuba... son ejemplos de cómo se trata de que las "democracias" ajenas sean lo más parecido posible a lo que nuestras democracias quieren que sea.

Por eso los Derechos Humanos sirven para justificar a un pueblo que ya no somos los malosos de antes, que no existe intención colonialista, ni evangélica, ni de saqueo económico en esta Cultura Occidental tan poco griega. La objetividad Inventada asusta porque no esconde sólo engaño sino intención clara de manipulación, en rigor, todo aquello que prohibe teóricamente el ensalzamiento de la libertad individual como base de nuestras sociedades es lo que finalmente es efectivamente real.

Desde esta perspectiva la diferencia entre matar a tu esposa (una propiedad) y lapidar a una adultera (lo sea o no) no está en el hecho en sí sino en la consideración cultural, en el origen mismo de tales deleznables actos: ambos surgen del mismo desprecio por la mujer. No es una cuestión de poner en una valanza que es peor, sino de mostrar que parte del cabreo generalizado por las acciones de los otros sirve para negar, no querer ver las propias.

Ser objetivo no puede ser poner en el tapete lo bueno y lo malo, entre otras cosas porque una acción mala no la anula una buena. Pensamos siempre con una base culturalmente religiosa sin apreciarle incluso cuando criticamos a las religiones, no sé si inocentemente hemos decidido que venimos de una grecia pero olvidamos que dicha grecia estuvo mucho tiempo oculta, y que la mayor influencia que ha participado en la génesis y desarrollo de occidente es el judeocristianismo, muy poco parecido a la cultura griega, que recuerdo no vivía el tiempo linealmente, desconocía la creación o el pecado. Lo que ha hecho bueno se ha gestado desde su mal, un mal que nunca ha avandonado pero que no tiene reparos en juzgar selectivamente en otros.

La intención de objetividad no se sustenta en encontrar algo independiente del sujeto, sino de que este sea capaz de reconocer y ponderar los mecanismos que esconden sus pensamientos y acciones, la historia de la propia cultura. Uno parece poder decir lo que desee en una cultura occidental dado que no habrá consecuencias políticas derivadas de eso, pero en sí mismo ese no es un argumento que justifique todo lo demás. Una democracia en la que el voto sólo cuenta si se va a una institución política pero que no tiene valor dejarlo en blanco, en la que la representación política es en gran parte ajena a la intervención del ciudadano es algo indudablemente mejor que un totalitarismo, pero eso no la hace Buena de por si, ni deseable. Occidente son también sus dictaduras, y en todo caso me avergüenza un sistema democrático como el italiano, el español o el polaco en donde la Cruz es un Valor Incuestionable, donde las iglesias enseñan doctrina moral incuestionable en los colegios, donde los dineros públicos se dirigen a una religión monoteista e intolerante que, paradójicamente, sólo se cuestiona en el papel. Esos Derechos Humnanos no son aplicables para la Iglesia, cuando lo son es con muchísima dificultad y desde luego con menor rigor que el aplicado a un ladrón de gallinas.

Esos derechos miran para otra parte a la hora de confeccionar un contrato, de echaar a un trabajador porque el porcentaje de beneficio no es lo que era, ni de encadenar a una familia 40 años con una hipoteca, con una entelequia. Hemos pasado décadas creyendo que ser persona es tener en propiedad una casa.

Curisosamente Occidente, que es donde pueden desarrollarse mejor los humanos como persona (hmmm, creía que ambas cosas eran sinónimo, pero veo que hay humanos más desarrollados que otros como personas, hmmm), parece ser homogeneo cuando no lo es. ¿Me desarrollaré más con Hugo Chávez, siendo un Rumano, un gitano en francia o un marroquí en España? ¿Por qué sólo cuentan realmente los valores más vendibles? Democracia, libertad, cultura, ciencia...

Ninguno de ellos es asumido como son realmente en occidente, si bien es cierto que las ciencias avanzaron en occidente, entre otras cosas gracias a la religión, no lo es menos que el desprecio con el que se usa es muy interesante. Muy pocos occidentales están formados debidamente en el conocimiento de qué es y cómo funcionan las ciencias, vende más el concepto de energía positiva del reiki que el propiamente científico. Poquisimos saben un mínimo de metodología, incluso los propios científicos, no es raro ver cursos de verano sobre homeopatía en los que se exige como requisito el ser médico (debe ser impresionante el que un curso de verano te eche por tierra lo que has estudiado durante 6 años, pero en fin...), la ciencia es repudiada y pisoteada, ains, aduciendo por lo general razones religiosas, de la misma índole oscurantista y miserable del islamismo maloso. La libertad misma se entiende en términos de hacer lo que nos salga de los eggs, lo que uno quiera, cuando no ha habido un sólo griego que sostuviera tremenda gilipollez. Se es libre para comprar y poco más, para elegir entre sandeces, libertad para comprar y suscribir a El Pais, El Mundo, La Razón, El Marca o El As (qué pensaría un extraterrestre de nosotros contemplando sólo los nombres de los periódicos) Para emocionarse escuchando a Iker Jimenez señalando la perfidia de la ciencia oficial, cerruna y malévola.

Una de las virtudes de Occidente innegables es el ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio, de exportar todo los males al otro y de no querer ver más que sus cositas buenas, siempre teñida la visión de interés, nunca directa y sin cuentos.

Esa falsa creencia de que occidente representa el máximo desarrollo actual de lo bueno que es el ser humano ha estado siempre, desde los griegos, y nos ha dado una vision engañosa de ser especiales cuando siempre, incluso ahora, hemos sido carroñeros, ladrones, violadores que acaban justificandose en el olvido de sí mientras se pone en ojo, inquisitivo, y fiero juez, en el otro.

Ains ojalá pudiera quedarme con la herencia griega, pero siempre hemos ignorado cuando no fusilado sin miramiento aquella máxima del oráculo de Delfos: Conócete a tí mismo. Eso lo dejaremos para cuando no lo hayamos cepillado todo, o mejor, cuando todos los humanos sean como nosotros, leñe, como debe ser!!!

Saludos anónimo estimado.

Anónimo | 2010-08-31 22:40 |  Tu crítica amarga es

Tu crítica amarga es comprensible y tu pesimismo es compartido por muchos. Y está bien practicar la autocrítica y desvestir los males propios, especialmente si vas a hacer algo con ello, por ejemplo, si vas a mejorar en algún sentido o si vas a corregir de alguna manera.

Ahora bien, que uno sea defectuoso, que haya cometido errores graves, que tenga una historia oscura, no justifica ni fomenta que tenga que asumir o perdonar a otro ser defectuoso que me trae otros errores u otra historia oscura. Me explico: una cosa es que Occidente sea una masa de contradicciones y otra muy distinta es que debamos, como expiación, aceptar y asimilar los postulados de un Oriente extremista. Porque en mi país las mujeres no seamos iguales no me hace desear que se instale el Islam fundamentalista aquí ni que me obliguen a llevar burka y a dejar mi trabajo. Porque en mi país haya problemas con los grupos de interés y la libertad de prensa no es perfecta, no me hace desear que se instale un órgano de gobierno totalitario que prohíba toda expresión y toda crítica. Porque algunos maridos engañen a sus mujeres y les roben su patrimonio, no me hace desear que se imponga una poligamia patriarcalista represiva en el que las mujeres son desposadas a la fuerza a los 12 o 13 años, incluso a los 9, y son violadas por hombres mayores que ellas por 20 años o más y encima han de sufrir una ablación para "impedirles" el adulterio. Porque aún no hayamos logrado ser remuneradas en igualdad de condiciones, no me hace desear que se imponga una estructura en la que no podamos siquiera buscar un trabajo. Porque haya injusticias sociales en Occidente, no me hace desear que se imponga la miseria del talibán.

Occidente carga con muchas lacras y su sistema de valores es ambiguo, pero si nos ponemos a ver el estilo de vida de aquellos países que bien que mal han logrado alguna especie de paz social, donde la gente puede crear, hablar y circular con considerable libertad, donde hay negocios y expresiones de pensamiento disímiles, donde hasta un homosexual o un ateo pueden declararlo sin sufrir lapidación o ahorcamieno, entonces podemos pensar que algún bienestar social y mental sí hemos alcanzado tras muchas pechas y luchas y que vale la pena conservarlo y aún, expandirlo, dentro de nosotros mismos.

Yo no tendría ningún inconveniente en que haya quien piense que las mujeres somos seres subhumanos, objetos de tráfico y recéptaculos de semen obligatorio, siempre que no quisiera imponérmelo. El problema es que la mayoría de quienes así piensan, también creen que es su deber imponer su pensamiento y obligar a los demás a vivir según sus reglas. Ahí es cuando aparece el choque, se difumina la tolerancia y se vive el temor. Ahí es cuando puedo decir: "no, gracias, aquí no".

Knut | 2010-09-03 12:34 |  El objeto de mi crítica (si

El objeto de mi crítica (si se entiende esta únicamente como señalar lo malo) no es defender el islamismo, ni el promover pasividad frente a una afrenta.

Los conceptos nunca están aislados ni significan lo mismo según a quienes se aplique. Creo que es falsa la supuesta situación de guerra actual. Uno empieza a pensar en términos de invasión y todo lo demás estará preñado de algún tipo de defensa santa que a su vez redunda, siempre, en alguna clase de guerra santa. Creo que cuando uno reconoce ese tipo de ideas previas, la división de suyo entre el bien y el mal, sitúandonos más cerca del bien, por supuesto, acaba por descubrir que no son necesarias para ver.

Para mi desgracia no creo en el amor universal, ni en la necesidad bondadosa de ser por narices optimista con los demás. Ni siquiera me gusta la fusión en casi nada, dado que mi experiencia me dice que se fusiona lo que no se conoce y resulta difícil luchar cotra inercias de siglos. Con esto digo que no pienso que la mezcla porque sí sea necesariamente buena.

EL ojo por ojo sustenta nuestra cultura, la idea de que atacar porque necesitamos defendernos de la imposición natural del enemigo, sólo tiene validez como tal desde el lado del que sabe que tiene la razón.

Imponemos nuestra cultura donde vamos por la sencilla razón de que el poder nos asegura nuestro estado. O ellos o nosotros. Se corre el peligro de pensar que sólo se es persona si se vive bajo las mismas circunstancias que nosotros.

Pero si nos invaden es porque somos débiles, porque realmente no creemos en lo que sostenemos a voz alzada cuando nos defendemos. Aquí estamos solos, tanto que sólo un enemigo nos hace sentir acompañados, insuficientes para afrontar un peligro que como individuos nos superan.

Yo me he sentido extranjero siempre en mi propia tierra, seguramente por defecto estrictamente personal, así que no tengo senmtimiento de pertenencia que valla más lejos de querer la tierra que me da tomates y aceitunas, que permite tantísima vida, pero poco más, las formas cambian pero en todos sitios he visto lo mismo. Al final la cosa se hace impersonal y no ves tantas diferencias cuando se sufre. El dolor universaliza a consta de perder individualidad, pero no en términos de abandono, sino en la vivencia de que todos somos lo mismo, vivimos lo mismo y sufrimos lo mismo.

Pero lo que oigo y leo en los defensores de Occidente ante la Invasión, siempre habla en otros términos, cargados de semántica épica, de victimismo necesario, pero sobre todo de ira, odio, venganza. Que alce la mano el primero que no la tenga teñida de sangre de otro.

Saludos, y gracias por la conversación. No creo que esto sea propio de esta web, que no es un foro, pero dado que no sé a quién me dirijo no he podido mandarte un privano ni nada por el estilo. Te agradezco la conversación, y te invito a hacerte un usuario, estaré encantado de charlar en privado.

Anónimo | 2010-09-08 20:34 |  Lo siento

No supe cómo registrarme. Me llamo Laura Quijano y soy usuaria de Sedice bajo el nick ChicaAcuario. Me gustan los debates racionales y comprendo a qué te refieres con victimismo. Saludos :)

Nebulos | 2010-08-29 05:22 |  Comentario

Compré este libro en abril de 2007, más concretamente, el 17 de abril, y lo dejé junto a los pendientes de leer- a lo que suelo llamar Libros abiertos-, con la intención de leerlo cuando mi ánimo estuviese dispuesto. Hacía poco que había leído “Asesinato en Ámsterdam”, de Ian Buruma, y necesitaba tiempo para asumir lo que estaba ocurriendo en determinados países de Europa, tan dormido estaba que creía a España ajena a este fenómeno.

Bruce Bawer es norteamericano, que vive en Europa desde 1998, primero en Holanda, después en Noruega, también ha vivido en Madrid. Es escritor y periodista y suele colaborar en periódicos tan prestigiosos como The New York Times, The Wall Street Journal, The Washington Post Book World y The New Republic, por lo que sus comentarios sobre la prensa no son por desconocimiento, sino todo lo contrario.

En este libro, que considero la mejor crítica es recomendar su lectura, Bawer alerta a Europa sobre el suicidio cultural al que se precipitará si persevera en disculpar e intentar apaciguar a quienes exhiben su militancia antioccidental y su desprecio a los derechos y a los valores europeos.

Y en esa alerta nos pone ejemplos muchas veces desconocidos por el pueblo en general, ese pueblo que sí ve lo que hay a su alrededor y no comprende la ceguera de sus representantes; ni que determinadas noticias nunca aparezcan en la prensa políticamente correcta, como tampoco de esos representantes.

Sirvan una serie de ejemplos tomados del propio libro:
“El sistema político es esencialmente un club privado: en las juventudes laboristas o en las juventudes socialistas se aprende todo, desde el tipo adecuado de traje que hay que llevar y la clase adecuada de restaurante que hay que frecuentar, hasta la manera adecuada de eludir preguntas sobre cuestiones problemáticas. Se aprende a ser leal a los demás miembros del club y a despreciar como populistas a aquellos que prestan demasiada atención a las opiniones de la plebe. En pocas palabras, se aprende a encajar. Se aprende a no sacudir los cimientos de lo establecido. Se aprende a tener labia y un pico de oro y a ser sutil. Y se aprende a considerarse a uno mismo no servidor del pueblo sino su superior, su mentor y su protector (...) Todo forma parte del legado de la larga tradición feudal europea (...)”. (Página 77 y 78 y ss).

“Viviendo en Noruega, me di cuenta de que los medios de comunicación ofrecían una dieta diaria de noticias cuidadosamente seleccionada- y extremadamente desequilibrada- con grandes dosis de colorantes artificiales. (...) Aunque no hay una gran diversidad periodística en Europa occidental, sí se habla mucho de ella, así como, supuestamente, también se dedica gran parte de lo que se recauda con los impuestos para asegurarla (...) El objetivo del autor no es introducir o debatir ideas nuevas sino recordar a las masas lo que se supone deben pensar (...) Hacen un periodismo misionero. Tienen un increíble sentido de superioridad moral con respecto a los lectores”. (Pág. 85 y ss)

“Hoy en día, en la mayor parte de Europa occidental, la proporción de musulmanes en la población oscila entre un 2 y un 10 por ciento. En Suecia, Austria y Holanda, la cifra se acerca más al índice más elevado de la horquilla. En Francia es de un 12 por ciento. Basta una mirada a los índices de reproducción para darse cuenta de que estos porcentajes aumentarán enormemente en la próxima generación. Entre los europeos occidentales autóctonos, el índice de fertilidad se sitúa entre el 1,2 y el 1,8, muy por debajo del índice de reemplazo, que es de 2,1 (...) Mientras tanto, el número de musulmanes aumentará dramáticamente, en parte por la inmigración continuada y en parte también por la reproducción (siendo el índice de fertilidad de los musulmanes en Europa considerablemente más alto que el de los no musulmanes (...) dentro de pocos años, la quinta o sexta parte de los adultos jóvenes serán musulmanes; en un par de generaciones, muchos países serán de mayoría musulmana. Observadores bien informados predicen una próxima explosión de matrimonios de con cónyuges importados que llevará a Europa a un punto de no retorno”, y el autor señala, como apuntan muchos observadores, que eso se producirá en Dinamarca en muy poco tiempo. (Pág. 63 y ss)

“La facilidad con la que los inmigrantes pueden saquear el sistema me deja a veces perplejo” (Pág. 60 y ss).

Podría seguir poniendo ejemplos, y aún reconociendo que la diferencia de un musulmán con un islamista es tan grande como entre un alemán y un nazi, no deja de recordarnos esas prácticas de ablación, el dumping (impedir que los niños musulmanes se integren en la democracia occidental), matrimonios forzosos, el asesinato por honor, la lapidación de la adultera mujer y el perdón para el adultero hombre, impedir a las mujeres que aprendan la lengua occidental por ser un instrumento que consideran de corrupción; y el peligro que todo ello acarrea para la libertad, la democracia, la igualdad, que conforman el espíritu occidental.

“Hasta mis muy limitadas observaciones me hacían ver que el islam fundamentalista estaba invadiendo Europa y no se estaba adaptando a los valores democráticos. Me parecía obvio que al final habría un enfrentamiento o una capitulación”.

El mensaje que subyace es claro: Si los europeos y las europeas siguen durmiendo, estamos llamados a un suicidio cultural al que nos precipitaremos si perseveramos en disculpar e intentar apaciguar a quienes exhiben su militancia antioccidental y su desprecio a los derechos y a los valores que nos definen como europeos.

Anónimo | 2010-08-30 14:51 |  El asunto es sencillo. Los

El asunto es sencillo. Los semitas(árabes y judíos)no están enemistados. Esto es la gran mentira. Son socios y el objetivo común es ocupar la mayor cantidad de tierras posibles mediante religiones, sistemas económicos, medios de comunación, etc. Si nosotros nos dejamos invadir, somos cobardes escondidos en derechos humanos y bla bla bla. Si somos valientes como nuestros ancestros, podremos sobrevivir. Depende solo de nosotros. Lo demás son palabras.

Anónimo | 2010-09-05 18:06 |  Leyendo la mayoría de las

Leyendo la mayoría de las opiniones aquí vertidas, tengo que reconocer que se acerca al galope una edad tenebrosa como aún no conoce Europa ¿ Cobardía ? Quizás, pero creo que mas bién se suicidan porque se averguenzan de si mismos. Grupos que desean convertirles en modernos siervos les han educado para ello, y ahora ya es tarde. Las masas son suicidas.

Creo que en estye momento preciso, Occidente posee mas valores que el Islam por miles de veces. Ellos son crueles y se mantienen fanáticos como fué occidente alguna vez.

Pero como a mi no me molesta el pasado, sino el presente, les digo, ¡¡ Abran los ojos !! pues los mismos que les cortaran el cuello les han hecho y siguen guiandoles hacia el suicidio.

Ellos nos critican, nosotros nos criticamos, y no, ellos merecen asco, y se los dejo saber. Mucho mas de lo que nosotros hallamos inspirado alguna vez. Este es el siglo XXI ya sabemos muchas cosas que antes no. Si ellos quieren seguir medievales, debemos aislarles como a los salvajes.

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